¿ Qué será lo próximo?

Lo que es evidente, es que la guerra de las audiencias no conoce fronteras. Abstraída leo el reportaje que la ABC ( cadena propulsora de dicha barbarie televisiva) ofrece promocionando su programa. Aseguran que : “Cuando la vida de una persona está en el límite y los doctores insisten en que no hay nada más que hacer, entonces es el momento de acudir a Miracle workers".

Miracle workers es el nombre del programa en cuestión. Según ellos, ofrecen “ tratamientos de vanguardia” a enfermos que han perdido la esperanza. Y es entonces cuando me surgen multitud de preguntas: ¿ No es incluso coherente, que una persona con una enfermedad terminal, pierda la esperanza de tener cualquier tipo de cura? , ¿terminal no implica “sin solución?

Cierto es , que los avances científicos son de interés general , pero ¿ es necesario tener a figuras humanas como conejillos de indias, frente a millones de espectadores para observar los efectos de sus tratamientos? Personalmente aclamo un profundo y rotundo NO.

Son muchas las asociaciones que han emprendido acciones legales contra el programa luchando por la integridad humana. Al mismo tiempo, denuncian de forma especial las características que impone el programa para poder participar: los participantes han de ser pobres y han de firmar con anterioridad un contrato en el que se especifica que: "los resultados positivos de los tratamientos médicos no pueden asegurarse en términos de éxito".

De todas formas, no es solo criticable el hecho de que exista un programa que “parodie” las debilidades ajenas. Hay que pararse a pensar en la desesperación que deben sentir los participantes para ser partícipes (valga la redundancia) de ese juego.

Les ofrecen curas imposibles a enfermedades irreparables a cambio de ser vilipendiados en pantalla. Juegan sin escrúpulos con la ingenuidad de enfermos sin solución. . Y es entonces cuando me acecha una última pregunta: ¿ dormirán tranquilos?

Patricia P.