Agentes de la policía local de Granada han precintado la cocina de un club de alterne de los alrededores de la localidad, por no disponer del permiso legal conveniente.
Al parecer, la dirección del local no se conformaba con los servicios que ofrecía a sus clientes,por lo que quiso aumentar el negocio ofreciendo tapas y raciones calientes de un amplio menú.
Compraron unos fogones y todo lo necesario, en un espacio pequeño crearon una cocina a la que no le faltaba detalle. Pero no obtuvieron el permiso necesario para ese tipo de negocio, por lo que los problemas no tardaron el llegar.
La policía, alertada por algunas denuncias de los vecinos molestos por el humo y el ruido que la cocina producía, se presentaron en el club.
Pero en ese momento no tenía la "cocina abierta", y no pudieron comprobar su culpabilidad.
Días después, los agentes se presentaron sin avisar y pudieron comprobar que en ese establecimiento se producía más de una imprudencia.
Además de no tener el permiso correcto de los hornillos, el club disponía de un equipo musical del cual tampoco tenía la licencia. El local sólo tenía permiso para servir copas pero los "extras" añadidos no tenían ningún amparo legal.
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