Ahora en España por cada 100 personas en edad de trabajar hay 24,5 pensionistas y se destina el 8,6% del producto interior bruto (PIB) al gasto en pensiones. La UE calcula que en 2050 habrá 67,5 pensionistas por cada 100 empleados (una parte de ellos de procedencia extranjera) y el Estado deberá gastar un 15,7% del PIB en este capítulo. Esta situación exigirá, según el Banco de España, elevar un 8,5% los impuestos. Al cierre de 2005, el 30% de las personas en edad de trabajar eran extranjeras.
El problema de fondo sigue siendo el mismo, es decir, la esperanza de vida ha aumentado mientras que la fecundidad ha descendido. Los inmigrantes al llegar a España, tienen familias más numerosas que los nacionales. Sin embargo, los estudios sostienen que, en un plazo corto de tiempo, adoptan el papel social del país de acogida, por lo que reducirán el número de hijos.
Sin embargo, gracias a la inesperada llegada de más de 4,3 millones de inmigrantes a España desde 1998 no sólo ha influido decisivamente en el crecimiento de la economía, sino que también retrasará el déficit del sistema público de pensiones desde 2012, cuando estaba previsto, a 2020 o 2025 según el Banco de España. El banco central, que utiliza fuentes de la Unión Europea, también subraya que los trabajadores extranjeros en España tienen un salario medio entre un 30% y un 40% inferior al de los nacionales, aunque eso no quiere decir que cobren menos por el mismo empleo.
Como conclusión a estos datos podemos decir que mientras algunos se quejan demagógicamente de que la inmigración le quita puestos de trabajos a los nacionales, los datos afirman que no sólo no le quitan el trabajo a los españoles ya que desempeñan trabajos de menor cualificación, sino que encima están retrasando un problema que podría traer la ruina al sistema público español.